José Antonio Pérez Miranda es un recluso de Guantanamo que está operado del páncreas, por lo que no puede comer una serie de alimentos, como por ejemplo arroz. El martes 25 de octubre se quejó a la Doctora de guardia, Dianelis Cabrera Quevedo, por fuertes dolores por no tener acceso a una alimentación adecuada. La respuesta de la funcionaria fue mandarlo a amarrar en el cuarto de torturas que el personal de la cárcel de Guántamo llama "Salita de Psiquiatría", una habitación con cinco camastros fijados al suelo e infestados de chinches. Los reclusos que se atreven a protestar por cualquier motivo son encerrados durante varios días desnudos, amarrados de pies y manos, sin agua ni comida y haciendo sus necesidades encima, pues no los permiten soltarse ni para ir al baño.
Ante los gritos de Pérez Miranda, el coronel teniente Marcelino Bueno Taveras, director de la prisión, acudió a sus gritos y lo hizo amarrar aún más fuertemente. También le ordenó a un carcelero que lo golpeara con una manguera mientras estaba amarrado como castigo por seguir gritando. A José Antonio Pérez lo amarraron desde el martes 25 a las 9:40 de la noche hasta el 30 de octubre.
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